FESTIVAL DE LITERATURA INFANTIL Y NATURALEZA. PRAE VALLADOLID 2019

Bosques de libros, Libros de bosques.

Desde La Fundación Patrimonio Natural de la Junta de Castilla y León junto con el PRAE a la cabeza imaginaron un Festival donde los libros, la naturaleza, las niñas y los niños fueran los protagonistas. La combinación no parecía difícil. Es más, parecía muy adecuada: lectores recorriendo la naturaleza acompañados de libros sobre bosques, animales, plantas, y sus habitantes mágicos.

Así surgió este Primer Festival LINA, coordinado por Isabel Benito y A Mano Cultura. La propuesta se ha centrado en una exposición de libros infantiles con los bosques como protagonistas y un recorrido entre propuestas de juego, conducido por un cuento con las ilustraciones originales de Carmen Segovia (Bichos bola, Cuatro azules). Más de 50 editoriales han colaborado con la donación de sus títulos para formar este bosque, donde han crecido los álbumes, las narraciones, la poesía y los libros informativos… Y con la exposición una guía de lectura: Letras entre los árboles con reseñas realizadas por las bibliotecarias y los bibliotecarios de Castilla y León, que además de comentar los libros escogidos, nos proponen lugares y tiempos para su lectura.

La parte expositiva se ha completado con un homenaje a Miguel Delibes, a través de las palabras con las que el Mochuelo, protagonista de El Camino, percibe la naturaleza, arropadas por las ilustraciones originales de Luis de Horna para el libro Tres pájaros de cuenta.

Un espacio dedicado a las Bibliotecas públicas de Castilla y León, especialmente a las de Valladolid, incorporaba información sobre los servicios que ofrecen, haciendo de cada una de ellas un bosque por explorar.

El Festival LINA ha contado con un programa de actividades lúdicas dirigidas a las familias y con unas jornadas profesionales que han convocado a la participación de más de setenta profesionales tanto de la literatura como de la educación.

El balance de este encuentro no puede ser más positivo. En medio de la preocupación por lo que nos trae el cambio climático y unas sociedades cada vez más complejas en las que las niñas y los niños viven cada vez más a alejados de la naturaleza y de la lectura, los mediadores se mostraron dispuestos a reflexionar y a transformar algunas de sus prácticas, contribuyendo a construir un entorno más naturalizado. La lectura aparece como una práctica de resistencia frente al uso invasivo de las pantallas y se reivindica el paseo, el silencio y la escucha como actividades necesarias que nos ponen en contacto con lo mejor de nosotros mismos y con lo mejor de nuestro colectivo humano.

 

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